De las cosas más peligrosas de la vida
Hace algunos días escribí sobre algo que consideré De las cosas más duras de la vida y sigo pensando igual al respecto, pero existe otra cosa para hoy.
Aquella historia no era precisamente personal, no me sucedió a mí (gracias a Dios), sin embargo aún pienso en esa persona y lejano de sentir risa por lo cómico de la historia siento un remordimiento muy grande, pero bueno lo pasado es pasado, pero tenía que llegar el día en que algo me sucediera, algo que definitivamente cambiara mi opinión acerca del peligro que corremos en las calles (sea cual sea el país, ciudad, provincia), el peligro es inminente y es claro que debemos cuidarnos.

Transitaba por una calle bogotana, despistado como casi siempre, pensando en quién sabe qué cosa, a lo mejor en algo que no es importante, porque la verdad es que ya no lo recuerdo (uno sólo recuerda lo que es realmente importante), ahhh, claro después de bajarme del Transmilenio (una de las joyas del transporte en Colombia, leerse con tono irónico), caminaba tranquilo, disfrutando del poco smog de la ciudad capitalina, un tanto rápido creo, iba para la Universidad con el mismo afán de todos los días, iba a llegar tarde a clase como casi siempre, un punto importante en la historia, llovía un poco, bueno llovía un poco más que un poco, qué carajos, estaba lloviendo.
A lo lejos una multitud de gente con sombrillas (o paraguas), y otros que sencillamente no la utilizamos, por diversas razones que no vienen al caso, nada del otro mundo, el mismo circo capitalino, el afán al momento de cruzar la calle, algunos se aventuran a pasar la calle por la mitad de ésta, en fin.
Estaba a punto de librarme de lo que me iba a pasar (me faltaban dos calles para llegar a la Universidad) sin embargo, tuve que detenerme a esperar el último semáforo, en aquel momento me sorprendió (y por la espalda) una mujer de unos 1.60 de estatura, camisa clara, pantalón oscuro y una sombrilla enorme, me propinó un golpe que ha sabido desajustarme la mayoría de tuercas de mi cabeza, no estando contenta con aquella maniobra, siguió su rumbo y le ha aplicado la misma dosis a otra persona que también aguardaba cruzar, en ese mismo instante supe qué es lo más peligroso de la vida.
Lo más peligroso de la vida, una mujer con sombrilla.
Imagen: La dirección se ha extraviado





williams dijo
hay va el blog compadre
felicidades por tu new chanba ok
saludos desde mexico
liam
4 Agosto 2005 | 03:10 AM