Y casi no lo reconozco
Por un lado hace algunos días (no muchos) me vi con un par de amigos, que quiero como a hermanos, así no lo demuestre. Aparte de todos los defectos que puedo tener, no soy muy dado a expresarle a las personas lo que siento por ellas, y a veces menos a las personas que tengo cerca y que siento muy mías, es normal que pensemos que por estar cerca de ellas, ellas deben saberlo, pero no es así, las personas que tenemos cerca son las que más a menudo debemos enterar de nuestros sentimientos, además por simple lógica nos es más fácil, porque tendremos el tiempo y en realidad los conocemos, para saber qué les puede agradar, pero volvamos al tema, a ese par de locos los quiero mucho, demasiado diría.

Cuando los veo, después de 6 meses nada más, uno de ellos, se había dejado crecer el cabello, había pasado de un pelo corto y lacio, a un cabello, largo con rizos, la verdad es que se veía aún mejor que la anterior vez, sin hablar más alrededor de esto, debo decir que la pasamos muy bien, que nos divertimos mucho, que nos reímos mucho sobre todo, al lado también de una excelente amiga que tenemos en común, y que bueno, que de vez en cuando es necesario y buena idea, reunirte con las personas que forman parte de tu pasado para afirmar esos lazos que nos unen a ellos, aparte de eso, con el nuevo look… y casi no lo reconozco.
Por otro lado, la semana pasada cometí un error, que no consideré importante, olvidé hacerle un favor a la persona más especial que ahora mismo tengo a mi lado, no lo olvidé porque ella no sea importante, ni porque no piense en ella, ni mucho menos, lo olvidé por la misma concepción de vida que tengo, porque suelo olvidar las cosas sin más ni más, con tan mala fortuna que eso la molestó sobremanera y yo sumergido en mis cosas, en mi egoísmo, en mi egocentrismo, ni siquiera lo noté, ni siquiera lo puede sospechar, ni siquiera lo noté.

El problema no terminó ahí, el problema es que se alejó (y con razón) en búsqueda de una disculpa que no llegó, una disculpa que nunca ofrecí, y su actitud me molestó, hasta el punto que di por terminado lo que teníamos, hasta el punto que pensé que su abandono (porque me abandonó) era la muestra de que no quería estar conmigo, lo estaba confundiendo todo, cuando en realidad lo que reclamaba era que estuviera más cerca de ella, más pendiente de sus cosas, estaba reclamando atención.
No sólo no me había dado cuenta de las cosas, no sólo, no lo había reconocido, sino que para completar, para destacar aún más, mi estúpida acción, no quería reconocer que era mi culpa.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, se me puede perdonar que no me hubiera dado cuenta de donde provenía su actitud, de donde venía su indisposición, eso se me perdona, por lo despistado, por la frescura que tengo en mis cosas, por mi falta de experiencia, por lo que sea, pero lo que no se me puede perdonar es que no reconociera que era mi error, y aún pensaba en culparla. No se me puede perdonar que siempre quiera tener la razón y no sea capaz de bajar la cabeza un tanto, reconocer que como humano, no es que tenga derecho a equivocarme, como humano tengo la obligación de equivocarme para aprender, no quiero cometer dos errores a la vez, sólo quiero decir que lo reconozco, que fue mi error y que trataré de no hacerlo de nuevo.. y casi no lo reconozco.




Gatinha dijo
Lo importante es que pasaste del casi al franco reconocimiento...y después?
2 Septiembre 2005 | 08:33 PM