No me lo preguntes a mí

Muchas veces me levanto y analizo un poco el pronóstico del día, bien sea climático, algunas noticias, sentimental, laboral, estudiantil (aún estoy en la Universidad), en fin, en la mayoría de aspectos que me involucra. Hoy quise ver un tanto mi parte, mi persona, mi vida, mis cosas, mi yo, ahora ya con algo más de ganas de escribir, quise revisar aspectos que quiero reconocer en mí, y llegué a la increíble conclusión de que no conozco el por qué de muchas de mis actitudes, defectos o cualidades (que son bastante pocas), a pesar de reconocer uno a uno las personas que siempre han estado y están cerca de mí.
Si me preguntaras por qué la quiero, aún no lo tengo claro, pregúntaselo a ella, si me preguntaras por qué soy tímido, nervioso, miedoso como diríamos la mayoría, creo que te diría que le preguntaras a mis familiares, si me preguntas por qué manejo una gran apatía por las telenovelas y prefiero los deportes, o por qué no me gusta estar en casa de mis familiares, tendrías que preguntarle a mi viejo, si me preguntas que por qué no bailo, por qué no cocino, por qué no canto, deberías preguntarle a mi vieja, si me preguntaras por qué se me dificulta el cálculo y la física tendrías que preguntarle a mis profesores, si me preguntas por qué no beso bien, por qué no acaricio bien, por qué mis manos no saben mostrar sentimiento, tendrías que preguntarle a mi primera novia, si me preguntas por qué creo en Dios (no en religiones), tendrías que preguntarle a mis abuelas, si me preguntaras por qué no hablo mucho por teléfono, celular (móvil), te diré que le preguntes de igual forma a mis viejos, si me preguntas por qué a veces abusan de mi confianza, se aprovechan, en fin, tendrías que preguntarle a mis amigos, si me preguntas por qué pienso tanto las cosas, por qué actúo siempre con un propósito, por qué mido con especial cuidado todas mis acciones, por qué en últimas, soy calculador, podrías preguntarle a cualquiera que me conozca, fijo sabrá responder.
En últimas lo que más me importa no es saber todo sobre mis cosas, conocer uno a uno mis defectos para poder mejorarlos, o listar cada una de mis cualidades para tenerlas como carta de presentación, o establecer la procedencia y el significado de muchas de mis actitudes, creo que a veces basta con reconocer que somos una obra donde han estado involucradas muchas personas, una obra siempre en construcción, una obra que no depende de cada uno de nosotros, una obra que por sí sola no sería nada, una obra que queramos o no está en su mayoría diseñada por los demás, una obra que es justo que alimentemos, una obra que necesita retroalimentación, una obra que siempre espera más, y una obra que vale la pena retocar, obviamente, por sus mismos creadores.
Sólo tengo algo claro ahora mismo.. no me lo preguntes a mí.
Imagen: Archivo personal.





yeyo dijo
Cierto que muchas veces los análisis no sirven de nada, y que nuestras actitudes (y aptitudes) están muy condicionadas (queramos reconocerlo o no).
Aunque, tampoco me preguntes a mi...
Un saludo.
9 Septiembre 2005 | 01:49 AM