Llevo una semana bañándome
Con todos los afanes que manejo últimamente, en ocasiones siento que no me alcanza el tiempo para una buena ducha, para un buen baño, y todas mis sospechas han sido confirmadas en cada uno de los días de esta semana.

El lunes por ejemplo, alguien se me acercó y me dijo que estaba diciendo muchas groserías, que estaba siendo indecente, que mi lenguaje, estaba cambiando y que aquellas palabras cargadas de buena energía e incluso algunas de ellas meditadas antes de decirlas, se estaban convirtiendo en retazos de frases maldichas e inservibles.
El martes (lavarme la boca) fue lo que primero que hice y esperaba que aquel día me fuera mejor, sin embargo, alguien a los gritos, y casi encima mío, insistía en que tenía que repetirme las cosas y que de aquel hombre atento, sólo existía el recuerdo, a pesar de seguir siendo el mismo cuerpo.
El miércoles (limpié en absoluto mis orejas, insistentemente y con detenimiento) sin embargo, otra persona insistía en que mi trabajo estaba quedando mal hecho, en que mis labores estaban quedando a medias, y que estaba siendo ineficiente, cosa que me llenó de rabia, y de dolor, ya que siempre he creído en lo bueno que soy en mis labores, pero en últimas me detuve un segundo a pensarlo.
El jueves (dediqué mucho tiempo a mis manos, las limpié y apliqué crema nutritiva sobre ellas) fue inesperado, y en verdad desagradable escuchar que a pesar de toda mi dedicación por limpiar mi cuerpo algo seguía estando mal, ya que algunos veían sucio mi cuerpo, aunque fue aún peor, cuando nadie fue directo en decirme, qué parte de mi cuerpo le molestaba o le parecía desaseada.

El viernes decidí iniciar mucho más temprano mi día y frente al espejo revisé detalladamente aquel ser que se encontraba frente a él (frente al espejo), aún no encontraba nada, había repetido los pasos anteriores uno a uno, y sabía que no existía más en mi cuerpo que pudiese molestar a los demás, de un momento a otro decidí limpiar mi corazón y mi mente, algo que no hacía con tanta frecuencia, agradecí a Dios por todas las cosas buenas, ahí un torrente de aire fresco fluía por mi cuerpo, después de inhalar un bocado enorme de aire fresco, un poco de agua sobre mi rostro y ver mi sonrisa reflejada en el espejo, fue el mejor indicio de que hoy estoy bien “bañado”.
Bañemos nuestros cuerpos, refresquemos nuestros cuerpos, respetemos nuestros cuerpos, amemos nuestros cuerpos, eso sí, que incluya eso nuestras mentes y nuestros corazones.
Imagenes: www.lowy-robles.com




Arcoiris dijo
Buen post!
28 Octubre 2005 | 07:22 PM