El terror de los colombianos
Desde pequeños nos han atormentado y aterrizado (quizá no sólo a los colombianos), con historias macabras, tenebrosas, la mayoría de ellas confeccionadas en las frías noches de nuestras ciudades, pero que no dejaban escapar a aquellas calurosas; historias con la cizaña alborotada, con la firme intención de perturbar nuestros sueños, nos hicieron crecer con un gran temor hacia uno de los personajes de la mitología colombiana, que toma distintas formas en nuestros días, y que estoy seguro es reconocido en todo el continente y quizá en el mundo, a lo mejor no con el mismo nombre, pero con la definición que estoy próximo a dar, podría estar hablando de alguien reconocido para todos nosotros.
Descripción:
Se esconde sigiloso para atacarnos, suelo hacerlo en las noches húmedas, sabe esparcirse entre el ambiente, tiene la propiedad de descomponerse en diminutos trozos para lograr que el aire lo transporte en forma veloz, y pueda llegar a cubrir todos los frentes para atacarnos, se puede camuflar, en cualquier instrumento para lograr ingresar a nuestros hogares, y ahí también atacarnos, todos salimos a nuestras calles temiendo ser víctimas de sus ataques, aunque prefiere hacerlo a niños y borrachos, que muchas veces logra dejar por varios días en cama.

Se trata de algo que se ha transmitido de generación en de-generación, un temor acumulado, generalizado, se ha convertido desde tiempos remotos en un ser extraño y peligroso, que atormenta a cualquier persona en nuestro país, sin distinción alguna, de sexo, raza o religión, es más, para completar, aún nadie sabe qué hacer para sortear sus ataques, que son definitivamente inevitables, aunque se recomienda, poner un pañuelo, bufanda o manga sobre la nariz, aunque esto no suponga estar libres y protegidos, sólo nuestras abuelas han podido mitigar sus arremetidos.
Yo sé que muchos me odiarán después de recordarles aquel despreciable ser (por cierto, no conocemos forma alguna de manifestación, no existe registro sobre su tamaño, por ello, prefiero denominarlo “ser”).
Creías conocerlo todo?
Se trata del sereno.




Gatinha dijo
El sereno?
Así llamamos aquí a un señor que grita la hora en las madrugadas, en algunos pueblos lejanos...¡¡¡son las dos y serenoooo¡¡¡¡
:>)
Un abrazo.
30 Noviembre 2005 | 04:55 PM