Me gustaría que me gritaran hijueputa
Seguramente no es por la razón que algunos están pensando o que imaginaron al leer el título del post. Existe algo que para mí significa mucho en la vida, o bueno, significa mucho en mi vida, se llama fútbol.
Fútbol para los que no lo conocen, que seguro son el 1% de la población, es un deporte donde el objetivo principal es embocar un balón (esférico, redondo) en un marco que es defendido por el equipo rival. El juego se desarrolla la mayoría del tiempo por 11 jugadores. Existen muchos temas alrededor del objetivo, la defensa, el ataque, tácticas, estrategias, reglas, entre otros ítems que no se mencionarán al menos en este post.
Dentro de los muchos actores de un encuentro (jugadores, técnicos, aguateros, recogebolas, periodistas y algunos otros) existen tres personajes que tienen incidencia directa en el desarrollo de los encuentros, se denominan jueces y como el nombre lo indica, se encargan de impartir justicia dentro del terreno de juego.
Sin embargo, no se trata de los personajes que salen mejor librados dentro del terreno de juego, y muy a menudo los fanáticos del fútbol nos encargamos de gritarles una palabra que termina por tranquilizarnos cuando estos se equivocan e incluso aunque no se hayan equivocado: hijueputa.
No discutiremos el origen de la palabra, ni la formalidad de ella, ni siquiera quiero discutir el por qué de las actuaciones terroríficas de estos personajes en los encuentros, y las ya conocidas repercusiones que tienen sus garrafales errores, y podría citar ejemplos, ya que mis últimas apreciaciones en los encuentros, han estado centradas en el comportamiento del juez central (el que saca las tarjetas, pita cuando vaina le parezca falta, y lo que no le parece se hace el huevón), uno que casi siempre está de negro, casi avisando la cercanía del mal. Espero que ya haya sido identificado y/o reseñado.
Yo sólo quiero decir, que quisiera ser árbitro de fútbol, y eso que no me gustan que me digan hijueputa, pero tengo mis razones, la principal, yo amo el fútbol de verdad, lo quiero, y me molesta que esta gente ni siquiera sienta vergüenza de las cosas que hacen, yo podría apostar que algunos árbitros no gustan del fútbol, y eso que no quiero hablar de moral y cosas por el estilo.
Segundo, soy inteligente, sí así suene narcisista la cosa, se necesita inteligencia para dirigir 22 personas, de alguna manera liderazgo, hay que hablar con el jugador: hombre no te mi tires el partido, entra suave que la próxima no te la perdono, no emputarse como lo hacen y sacar tarjetas a diestra y siniestra.
Se necesita más que correr, se necesita correr pensando, se necesita ver bien, pero no sólo es una cuestión de visión, sino de apreciación, de conocimiento, de lectura, de agilidad mental, cosa que estos señores no aprenderán ni en un curso intensivo. Es más se necesita vocación, las cosas se hacen con gusto, y algunos creo que lo hicieron por necesidad.
Creo que como humanos nos equivocamos y eso es claro, pero existen muchas equivocaciones que se pueden evitar con dedicación, con análisis, con estudio, y creo que estos señores no lo hacen, creo que para dirigir un partido de fútbol desde la posición de un árbitro hay que sentir el fútbol, como los otros 22 que está corriendo, quererlo y no dejar que por culpa de uno (de un árbitro) este espectáculo se empañe de la forma en que lo empañan.
Lo único que me duele es por mi madrecita, pero por el fútbol, me aguanto que 40.000 me griten durante 90 minutos a la semana “hijueputa”.




Wendy dijo
Pequeño JAM:
Confieso que nunca he ido a un partido de fútbol en el estadio, por algo de temor.
Pero creo que en buena compañía, es un buen plan y un buen pretexto para conocer algo más de esta pasión.
Saluditos
Wendy
8 Septiembre 2006 | 07:03 PM